Angol
  Cultura Kofkeche
 
 
Estatuilla Bicefálica 

La Cultura Kofkeche

El legado de Bullock en la arqueología de la zona de la Araucanía es extenso; a la fecha de su muerte trabajaba en tres obras: Un Cántaro Antropomorfo de Purén, editado en forma póstuma; La Estatua de Tolpán y Armas de Nueva Zelandia en Chile, estas dos últimas sin editar. Sin embargo, los 17 trabajos que publicó el naturalista en esta disciplina, eran sólo piezas de su máxima teoría, La cultura Kofkeche (1970). Su teoría parte con los hallazgos de grandes cántaros cerámicos en la década del veinte:


Durante casi veinte años hemos buscado todos los lugares donde estas urnas fúnebres han sido encontradas. No hemos hecho viajes especiales en busca de ellas, pero aprovechando viajes a diferentes regiones al sur del país y desde Concepción en el norte y Osorno en el sur, hemos preguntado sistemáticamente sobre el particular. En reuniones de agricultores, en viajes por los campos y donde quiera que se encontraran personas del campo, hemos preguntado y conversado sobre las cosas antiguas halladas en esos lugares. En muchas ocasiones hemos llevado fotos de urnas para mostrarles a los campesinos. De esta manera hemos recolectado algunos datos sobre las urnas y especialmente de los lugares donde se han encontrado las urnas (Bullock, 1955).


Si bien la mayoría de los autores y expertos en la materia dedicaban sendos estudios al origen del pueblo mapuche, Bullock repara en ciertos antecedentes que, a su juicio, indicarían que el araucano actual de Chile representaría el cruzamiento de dos culturas: el mapuche de las pampas argentinas y el kofkeche que ocupaba la región entre el río Bio-Bio en el norte y el Toltén en el sur.


La existencia de una raza anterior a los mapuche en esta región no se puede negar. No es fácil dejar de lado la leyenda de los mapuche acerca de la gente que ellos encontraron a su llegada y que fueron llamados "kofkeche" por los mismos mapuche. Las urnas funerarias para adultos son una prueba elocuente de una raza distinta a todas las demás conocidas en Chile hasta la fecha. El tamaño de las urnas indica una raza chica como también la misma palabra, quiere decir 'gente chica' (Bullock, 1970).


De esta manera, su idea de un pueblo anterior constituido por hombres pequeños que enterraban a sus muertos en urnas de greda, y que habrían sido dominados más tarde por aborígenes venidos desde Argentina, se comienza a gestar en 1925 con la noticia de un entierro:


Esta urna tiene algo de historia y una relación íntima con nuestros descubrimientos de las demás urnas. Es la primera que llegó a nuestro poder, aunque por esa fecha ignorábamos que fuera urna funeraria.

En el año 1923, un obrero que iba en una carreta, al pasar por un camino en el Bosque, lugar de veraneantes de El Vergel, de repente uno de los bueyes enterró una pata en el suelo. El obrero paró y examinó el hoyo encontrando una urna con tapa, la que al ser pisada por el buey se quebró. Buscando la "plata" que debía tener encontró solamente un pedazo de cuarzo que tenía demostraciones de haber sido trabajado por el hombre. No había en su interior huesos ni artefacto alguno. El obrero, disgustado, llenó todo el cántaro y el hoyo con tierra y siguió su camino.


Todo esto sucedió antes de nuestra llegada a El Vergel. En ese tiempo nadie en la región sabía algo de las urnas funerarias.


En octubre de 1925, el mismo obrero nos vio cuando hacíamos excavaciones en un cementerio mapuche descubierto en la localidad y nos contó de su hallazgo de la urna y nos mostró el lugar exacto.


Nosotros tampoco sabíamos nada de estas urnas y sólo con el pasar del tiempo y el estudio que hemos hecho de ellas, llegamos a la conclusión de que ésta era también urna. (...) Años después cuando el número era más de doce tomamos fotos de ellas y las enviamos al Director del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile, Dr. Ricardo E. Latcham para su información. Una semana después llegó él para verlas y estudiarlas detenidamente. En la tarde, cuando se iba, sus palabras fueron estas: "Mr. Bullock guarde este cántaro como Hueso Santo, porque es la primera prueba segura que tenemos, que había una cultura en Chile que sepultaba adultos en urnas (Bullock, 1970).


Luego de reunir una cantidad considerable de cántaros y del contacto con el Dr. Ricardo Latcham, esta teoría -que tomó 45 años y que nació de un modo tan particular- se complementó con los testimonios entregados al naturalista en diferentes períodos de su vida en El Vergel.


En 1944 tuvimos la visita en El Vergel de un mapuche nativo de Malalche, cerca de Chol-Chol, en la provincia de Cautín. Era el Reverendo Segundo Cayul N., Presbítero de la Iglesia Anglicana. Es un mapuche inteligente, culto y muy interesado en su propia raza. Después de ver las colecciones de artefactos antiguos y de conversar largamente sobre las sepulturas en urnas y muchas de las costumbres de los araucanos, volvimos a casa. El se quedó pensando largo rato, y después contó lo siguiente: Estoy tratando de recordar una historia que me contó mi abuelita cuando yo era niño. Ella se llamaba Cayeteu Anteu, y falleció en 1934, a la edad de 120 años, más o menos. (Ella le había dicho que eso se lo había contado su abuelita hace muchos años cuando ella era niña). Decía que los mapuche no habían vivido siempre aquí, y que cuando llegaron los primeros mapuche, había una gente muy distinta a ellos. Era gente pacífica, muy mala para pelear, pero muy trabajadora y muy buenos para hacer toda clase de trabajos. De baja estatura y gruesa, algo gordos y los mapuche los llamaban kofkeche (Bullock, 1970).


Su contacto cada vez más estrecho con el pueblo mapuche y el escuchar las historias que ellos le contaban, imprime a la labor de Bullock un sello particular. Para el naturalista la opinión de la gente es habitual en su dinámica de trabajo:


"En dos ocasiones hemos oído a mapuche que visitaban el Museo acerca de su origen, confirmando la idea que sus antepasados llegaron a Chile de otra parte. Uno dijo que llegaron del otro lado de la cordillera. Estos comentarios lo hicieron después de haber leído una etiqueta que explicaba acerca de los kofkeche.


Desde que publicamos esto, hemos hecho un estudio del uso actual de la palabra entre los mapuche hoy día, el que ha resultado muy interesante y significativo por los resultados. Un enano es siempre "kofkeche". Un grupo de "chiquillas" jugando son siempre kofkeche.

Recientemente, conversando con un obrero mapuche de unos setenta años de edad, preguntámosle "¿qué quiere decir kofkeche?". Contestó inmediatamente: "gente chica".


Un ex alumno de la Escuela Agrícola que terminó en el año 1935, visitó hace poco el Museo y cuando vio la palabra kofkeche, se sonrió y nos contó lo siguiente: "Cuando era chico, crecí lento y por varios años era el más pequeño de todos los niños del valle y todos me llamaban 'kofkeche'. Este relato fue para nosotros una prueba elocuente del uso de la palabra en la actualidad (Bullock, 1970).


En 1955, después de treinta años de haber conjugado los elementos de tradición oral y estudio de los hallazgos arqueológicos, el naturalista expone ante sus pares la publicación Urnas funerarias de la región de Angol, trabajo que trata de clarificar esta costumbre de enterrar en cántaros y donde se bautiza a esta nueva cultura.


Durante mucho tiempo los que trabajan en los campos en la región de Angol han hallado de vez en cuando cántaros grandes en sus campos. Estos cántaros se han encontrado por simple curiosidad, generalmente arando. Salvo raras ocasiones, se han quebrado por el arado, por la pisada de los bueyes o al tratar de sacarlos. Ocasionalmente tenían un cantarito u otro objeto que fue guardado como curiosidad.


(...) El presente trabajo es un esfuerzo que tiene por fin dar a la publicidad la información que tenemos sobre las urnas fúnebres de la región, lo cual representa un estudio de una materia completamente nueva en la arqueología chilena.


(...) Esta leyenda de los Mapuche nos da a conocer algo sobre el pueblo que ocupaba esta región antes que ellos; demuestra algo de sus caracteres físicos, sus capacidades para el trabajo y, además, nos da su nombre, "Kofkeche". Este es el nombre que yo propongo para este pueblo premapuche que estamos estudiando ahora" (Bullock, 1955).


Pero la idea de Bullock, sobre una raza prearaucana existente en la región, ya había sido expuesta ante sus pares de la Revista Chilena de Historia Natural en 1936, siendo ésta su segunda publicación en arqueología.


Estas dos estatuas fueron encontradas en el fundo El Vergel unos cinco kilómetros al este de Angol. El lugar donde fueron halladas es un potrero que ha sido trabajado durante casi cincuenta años. Es en una falda suave de un pequeño collado, a unos cincuenta o sesenta metros del río Malleco. El terreno es de un trumao suave.


El hallazgo fue una casualidad solamente. Al terminar de arar una troya, el arado se enterró tal vez treinta o treinta y cinco centímetros de profundidad y desenterró las estatuas y dos piedras más que sin duda son herramientas que sirvieron para algo. Todo el sitio fue escarbado cuidadosamente sin encontrar ningún objeto más.


Por la manera en que fueron halladas no podemos asegurar la posición exacta en que se encontraron. Se sabe de seguro que la estatua de dos cabezas estaba recostada de espaldas a juzgar por la marca que le hizo el arado.


Sería sumamente interesante saber quién hizo estas estatuas, a qué raza pertenecía y en qué tiempo fueron hechas. Trabajo de los araucanos no es, porque ellos parece no sabían trabajar la piedra, a lo menos muy poco. Pertenece a una raza pre-araucana.


En el mismo sitio donde fueron encontradas han salido varias sepulturas en urnas. Hay un cementerio de una raza quienes colocaron sus muertos en cántaros grandes para sepultarlos. Los cántaros eran verdaderos ataúdes fabricados para este fin.


Creo que las dos estatuas pertenecen a esta gente. ¿Quiénes fueron y cuándo vinieron a Chile? La contestación de esta pregunta la dejo a otros que entienden más en la prehistoria de nuestro país.

Me complazco en presentar estas estatuas como artefactos de una raza pre-araucana que ocupaba aquel valle en tiempos lejanos. Una raza que tenía maestros en el arte de fabricar cántaros y decorarlos con sus propios motivos y decoraciones. Sabía trabajar la piedra bruta, pulirla y hacer de ella no solamente sus herramientas y útiles sino imágenes de formas no muy comunes (Bullock, 1936).


Uno de los puntos fuertes de la fundamentación bibliográfica sobre el sometimiento de los kofkeche por parte de los mapuche venidos de Argentina, son los estudios de Ricardo Latcham, uno de estos consiste en la "teoría de la cuña", que serían irrupciones violentas de población venidas desde el otro lado de la cordillera y que habrían cortado al país en dos entre los ríos Bio-Bio por el norte y el Toltén por el Sur:

Es probable que los guerreros de las pampas argentinas entraran a Chile por los bien conocidos pasos de Lonquimay y Pucón, y dominaran a los habitantes de la región. Los guerreros vinieron solos, sin mujeres, y liquidando a los hombres que encontraron, se adueñaron de las mujeres y quedaron dueños de todo. Cuando estos primeros conquistadores murieron, desapareció en su mayor parte el idioma que ellos trajeron, pero quedó como es muy natural el de las madres de la nueva generación (Bullock, Sección Arqueología y Etnología. Archivo Museo D. S. Bullock, Angol).


Una de las características reconocidas en el pueblo mapuche era su alto grado de belicosidad -a diferencia de otros nativos conocidos en el país- lo que les permitió resistir a las presiones de los chilenos hasta fines del siglo XIX. A partir de este rasgo, Bullock también deduce la presencia de una cultura distinta en este territorio:


Esta leyenda es sumamente interesante desde otro punto de vista. Hace resaltar las últimas cosas que fueron mencionadas por los primeros historiadores de los Picunches y los Huilliches. El Dr. Latcham (1928 a.p. 154), escribiendo sobre los Huilliches, hace resaltar también las opiniones de los primeros escritores acerca de ellos, en comparación con los araucanos. Valdivia dice que los indígenas de esta zona eran más amables y no tan guerreros como los araucanos. Miguel de Olavarría escribe: "Los Indios de la Imperial delante, son de la misma calidad que los de los términos de Santiago (es decir de los que habitan al norte del Itata), de poco valor y no buenos para la guerra".


El Padre Olivares también nota la diferencia entre los araucanos y los indios del sur del Cautín, mientras que el Padre Ovalle, hablando de estos últimos, dice: "Son gente apacible, de noble condición y muy amorosos y no tan guerreros como los Araucanos, y en esta condición están tenidos y reputados (Bullock, 1970).


Tratando de establecer el origen de los kofkeche, Bullock compara esta cultura con otras que enterraban a sus muertos en urnas, diciendo:


Después de buscar toda la información que es posible obtener en la literatura, lo único que hemos podido sacar es la existencia de tres culturas en la Argentina que sepultaban en urnas y bastante lejos de las regiones por donde podían haber pasado con facilidad a Chile. De las regiones Argentinas frente a esta parte de Chile, falta información arqueológica acerca de las sepulturas prehistóricas. A pesar de esta falta de información, los estudios hechos por Steward indican la posibilidad de la llegada a Chile de influencias culturales de las regiones tropicales por aquellas regiones.


No creo que esta costumbre de los prearaucanos era una cosa espontánea de ellos, pues la costumbre tuvo que haber venido de alguna parte. El hecho de no encontrarse culturas al norte del Bío-Bío, en Chile, me lleva al convencimiento que el pueblo que trajo esta costumbre a Chile llegó del otro lado de los Andes, del lado de Argentina. Reconozco que faltan pruebas seguras que es así. Al mismo tiempo es seguro que en los tiempos prehistóricos había comunicación entre los habitantes de ambos lados de la Cordillera de los Andes, por lo cual es razonable suponer que algunas de las costumbres de los pueblos de un lado hayan pasado a los del otro lado. Estudios arqueológicos en todas las regiones cercanas a los pasos más usados suministrarán, sin duda alguna, información concreta sobre estos problemas. El tiempo y mayores estudios en ambos lados de la cordillera revelarán la verdad acerca de estos hechos prehistóricos. El campo es grande, los problemas por solucionar acerca de la arqueología son muchos, de modo que las oportunidades esperan a los interesados en hacer estudios sobre la materia (Bullock, 1955).





 

 

BICEPHALIC STATUETTE

 

The Kofkeche Culture

 

The Bullock Legacy in the archaeology of the Araucanía is extensive; he worked until his death in three jobs: An anthropomorphic pitcher of Purén, edited posthumously; The Tolpán statue or weapons of New Zealand in Chile, unedited. Nevertheless, the 17 papers that he published, were only pieces of his maximum theory, The Kofkeche culture (1970). His theory starts with finds of large pitcher in the decade of the twenties:

 

During almost twenty years we have searched for all the places where these funeral urns have been found. We have not made special trips in search of them, but taking advantage of travel to different regions of the South and from Concepción in the North and Osorno in South, we systematically asked about them. In farmer meetings, travel by fields, and wherever they found people from the countryside, we have asked and talked about old things found in those places. On many occasions we have taken photos of urns to show them. In this way we have collected some data on the urns and especially in places where the urns have found (Bullock, 1955).

 

Although most authors and expert in the matter dedicated studies in the origin of the mapuche people, Bullock has historical antecedents that, in his opinion, would indicate that the actual araucáno of Chile would represent the crossing of two cultures: the mapuche of the Argentina pampas and the kofkeche that occupied the region between the Bío-Bío river in the North and the Toltén river in the South.

 

The existence of a race before the mapuche in this region cannot be denied. It is not easy to leave of side the legend of the mapuche about people that they found and called "kofkeche". The Funerary urns for adults are eloquent proof of a different race known in Chile. The size of the urns indicated a small race as also the same word, means 'small people' (Bullock, 1970).

 

In this way, his idea of a previous town constituted by small men who buried their dead in clay urns, and that would have been dominated by indigenous come from Argentina, it begins to develop in 1925 with the news of a funeral:

 

This urn has some history and an intimate relation with our discoveries of the other urns. It is the first one that arrives in our possession, although by that date we were ignorant were urn.

 

In 1923, a worker who was in a cart on a path in the forest, a place of vacationers from El Vergel, suddenly one of the oxen buried a leg on the ground. The worker stopped and examined hole finding an urn with lid, which being nudged by the ox was broken. Looking for "Silver" which should have it, only found a piece of quartz that had demonstrations of having been worked by man. There were no bones inside or artefacts. The worker, disgusted, filled all the pitcher and the hole with earth and followed his way.

 

All this happened before our arrival in El Vergel. At that time nobody in the region knew something of funerary urns.

 

In October 1925, the same worker saw us when we did excavations in a mapuche cemetery discovered in the locality and told us of his discovery of the urn, and showed us the exact location.

 

We also do not know of these urns and only with the passing time and the study that we have made of them, came to the conclusion that this was an urn. (...) Years later, when the number was more than twelve, we took photos of them and send them to the Director of the National Museum of Natural History in Santiago of Chile, Dr. Ricardo E. Latcham. A week later he came to see them and study them carefully. In the afternoon, when he was leaving, his words were: "Mr. Bullock keeps this pitcher as if your lives depended on it, because it is the first evidence that we have, that there was a culture in Chile that buried adults in urns (Bullock, 1970).

 

After meeting a considerable amount of urns and the contact with Dr. Ricardo Latcham, this theory - which took 45 years and who was born in a particular way - was finished by the testimonies given to the naturalist in different periods of his life in El Vergel.

 

In 1944 we had the visit in El Vergel of a native mapuche from Malalche, near Chol-Chol in the Cautín province. It was the Second Reverend Cayul N., Presbyterof of the Anglican Church. It is an intelligent, educated mapuche and very interested in his own race. After seeing the collections of antique artifacts and talk about burials in urns and many of the customs of the Araucanians, we returned home. He was thinking about a long time, and then told the following things: I'm trying to remember a story that told me my grandmother when I was a kid. She was called Cayeteu Anteu, and died in 1934, at the age of 120 years, more or less. (She had told him that her grandmother told her many years ago when she was a child). She said that the mapuche people had not always lived here, and when they arrived the first mapuches, there were many different people to them. There were peaceful people, very bad to fight, but very hard-working and very good to do all kinds of work. Short stature and thick, some fat and the mapuche called them kofkeche (Bullock, 1970).

 

His contact more and more close with the mapuche people and listening to the stories that they told him, prints the work of Bullock a particular seal. For the naturalist opinion of people is common in his dynamic work:

 

"In two occasions we have heard mapuche, who visited the Museum about their origin, confirming the idea that their ancestors arrived in Chile for another part. One said that they came from the other side of the mountain range. These commentaries were made after reading a label which explaining about the kofkeche people.

 

Since we published this, we have made a study of the current use of the word among the mapuche, which has been very interesting and significant for the results. A small person is always "kofkeche". A group of "girls" playing are always kofkeche.

 

Recently, talking with a mapuche workman of about seventy years old, we asked him "What does kofkeche mean?". He answered immediately: "Small People".

 

An ex-student of the Agricultural School in 1935, visited the Museum and when he saw the word kofkeche, he smiled and told us the following: "When I was young, I grew up slow and for several years I was the smallest of all the children of the Valley and everyone called me 'kofkeche'. This story was for us an eloquent proof use of the word nowadays (Bullock, 1970).

 

In 1955, after thirty years of having conjugate elements of the oral tradition and study of archaeological finds, the naturalistic exhibits to their peers the publication of funeral urns of Angol, work that tries to clarify this custom of burying in a pitcher.

 

For a long time, people who work in fields in the region of Angol have found pitchers in their countryside. These pitchers have been found usually ploughing. Except for rare occasions, they have broken by the plow, by the nudge of oxen or trying to keep them out. Occasionally they had a little pitcher or other object that was kept as curiosities.

 

(...) The present work is an effort with finally to give the advertising information that we have about the funeral urns of the region, which represents a study of a completely new matter in Chilean archaeology.

 

(...) This legend of the Mapuche gives us to know something about the people who occupied this region before them; It shows something of their physical characters, their capacity for work and, also, gives us his name, "Kofkeche". "This is the name that I propose to this premapuche people that we are studying now" (Bullock, 1955).

 

But the idea of Bullock, on a prearaucana race existing in the region, had already been exposed to his peers of the Chilean Magazine of Natural History in 1936, this being his second publication in archaeology.

 

These two statues were found in the farm El Vergel about five kilometers east of Angol. The place where they were found is a pasture that has been worked for nearly fifty years. Is in a soft hillside of a small hill, about fifty or sixty meters of the Malleco river. The land is a soft trumao.

 

The discovery was a coincidence. When you finish of plowing a troya (Consists of plowing following the shape of the paddock in a spiral form), the plow was buried maybe thirty or thirty-five centimeters of depth and unearthed the statues and two stones which were tools for something. The site was carefully investigated without finding anything more.

 

By the way in which were found we cannot assure the exact position in which were found It is known that the two-headed statue was lying on his back judging for the scratch that the plow made him.

 

Would be extremely interesting to know who made these statues, to which race he belonged and what time they were made. This work is not from the Araucanians because they seem don't know how to work with stones. It belongs to a pre-araucana race.

 

At the same site where they were found have left several burials in urns. There is a cemetery of a race who placed their dead in large pitcher to bury them. The pitchers were real coffins made for this purpose.

 

I believe that the two statues belong to these people. Who were they and when they came to Chile? The answer of this question left others who understand more the prehistory of our country.

 

I'm pleased to present these statues as artifacts of a pre-araucana race, occupying the Valley in distant times. A race that had masters in the art of manufacture jars and decorate with their own motives and decorations. They knew working the raw stone, smoothing it and make not only their tools, but images in ways not very common (Bullock, 1936).

 

One of the strengths of the bibliographic about the submission of the kofkeche by the mapuches from Argentina, are studied by Ricardo Latcham, one of these consist of "theory of the wedge", that would be violent irruptions of population coming from the other side of the mountain range and that would have cut the country in two between the Bío-Bío river to the North and the Toltén by South:

 

It is probable that the pampas warriors of Argentina came to Chile by the border crossings of Lonquimay and Pucón, and dominate the inhabitants of the region. The Warriors came alone, without women, and eliminating men who found, took over the women and they were owners of everything. When these first conquistadors were killed, disappeared for the most part the language which they brought, but it was naturally of the mothers of the next generation (Bullock, Archaeology Section and Ethnology. File D. S. Bullock Museum, Angol).

 

One of the features recognized in the mapuche people was their high grade of bellicosity - to the difference of other known natives in the country - enabling them to resist the pressures of Chilean people until the end of the XIX century. From this feature, Bullock also deduces the presence of a different culture in this territory:

 

This legend is extremely interesting from another point of view. It brings out the latest things that were mentioned for the first historians of the Picunches and the Huilliches. Dr. Latcham (1928 a.p. 154), writing about the Huilliches, also emphasizes the opinions of early writers about them, in comparison with the Araucanos. Valdivia says that the indigenous people of this area were more friendly and not as warriors as the Araucanos. Miguel de Olavarría writes: "The Indians of the Imperial, are of the same quality that those of Santiago (Those living in the north of the Itata), of little courage and not good for the war".

 

The father Olivares also note differences between the araucanos and the Indians from the South of Cautín, while the father Ovalle, speaking of the latter, says: "They are peaceful people, of noble status and very loving and not as warriors as the Araucanians (Bullock, 1970).

 

Trying to establish the origin of the kofkeche, Bullock compares this culture with others who buried their dead in urns, saying:

 

After searching all the information that is available in the literature, the only thing that we have been able to get is the existence of three cultures in the Argentina who buried in urns and quite far from the regions through which they could have easily gone to Chile. From the regions in Argentia against this part of Chile, archaeological information is missing about the prehistoric graves. Despite this lack of information, the studies done by Steward indicate the possibility of the arrival in Chile of cultural influences from the tropical regions by those regions.

 

I don't think that this custom of the pre-araucanos were something spontaneous, because the custom had to have come from somewhere. The fact of not finding cultures to the North of the Bio-Bio in Chile, leads me to the conviction that the people who brought this custom to Chile arrived on the other side of the Andes the Argentina side. I recognize the lack of secure evidence. At the same time, it is certain that in the prehistoric times there was communication between the people on both sides of the Andes mountain range, this is reasonable to assume that some of the customs of the people of the one side hand have passed to the other side. Archaeological studies in all regions close to the most used steps supplied, without a doubt, concrete information on these problems. More studies on both sides of the mountain range will reveal the truth about these prehistoric facts. The countryside is large, the problems to solve about archaeology are many, so that opportunities wait for the interested in making studies on this subject (Bullock, 1955).


 
   
 
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